Ya lo dijo Marcos, el agente de viajes: "Cuba es música, Cuba es son". Llevan el ritmo en la sangre y, al bailar, no pueden evitar que se les escape una sonrisa traviesa. Sus piernas son independientes, allí todo tiene ritmo propio.
Pero Cuba también es paciencia. Paciencia ellos, paciencia los extranjeros. Ellos, por llevar casi 50 años resistiendo penurias (y victorias) en la incertidumbre. Los demás, porque en Cuba todo transcurre leeentamente. Dicen: "Todo llega". Decimos: "Todo pasa".
Os contaré mucho de estos 15 días en ese universo perdido en el mar Caribe. "Más se perdió en Cuba", decían los turistas a modo de broma, riendo. Los cubanos, asentían con la mirada perdida e imagino que muchos pensaría: "Viva Cuba, sí, pero...".
Y entonces, de repente, apareció nuevamente Fidel en una entrevista. El mundo, sorprendido porque (al parecer) sigue vivo. En Cuba, nadie se inmuta. O les da exactamente igual o eso quieren aparentar (menos a Obdulio, que ya os hablaré de él).
Os contaré mucho de estos 15 días en ese universo perdido en el mar Caribe. "Más se perdió en Cuba", decían los turistas a modo de broma, riendo. Los cubanos, asentían con la mirada perdida e imagino que muchos pensaría: "Viva Cuba, sí, pero...".
Y entonces, de repente, apareció nuevamente Fidel en una entrevista. El mundo, sorprendido porque (al parecer) sigue vivo. En Cuba, nadie se inmuta. O les da exactamente igual o eso quieren aparentar (menos a Obdulio, que ya os hablaré de él).
Y, como si nada hubiera ocurrido, al caer el sol, el malecón se volvió a llenar de gente. Unos, para maldecir un día más de vida en la isla. Otros, para celebrar que, cuando pasa la trova, aun tienen fuerzas para bailar otro son más, otro día más.

Los extranjeros suspiraban compadeciéndose de los cubanos. Yo me moría de envidia.
(Primera parada: Santiago de Cuba. ¿Te vienes?)

